Elena Rivera, protagonista del videopodcast Beauty is not a drama
El quinto capítulo de esta serie de podcasts impulsados por Croma Pharma que abogan por una belleza natural y sin presiones
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Hablar de belleza natural es hablar de la actriz Elena Rivera. Aquella niña dulce que nos encandiló a través de la pantalla interpretando a Karina Saavedra en Cuéntame cómo pasó, se ha convertido en una mujer con las cosas claras y los pies en la tierra, que abraza la belleza sin complejos ni presión. Así lo cuenta en el quinto capítulo del videopodcast, Beauty is not a drama, de Croma Pharma.
“Mi truco para no vivir la belleza como un drama es rodearte de gente que te quiere y que desean lo mejor para ti. Aquellas que van a estar para lo bueno, pero también para lo malo”, explica Elena Rivera a la periodista y escritora María Fernández-Miranda, directora de la serie de videopodcast Beauty is not a drama, de Croma Pharma.
Se refiere a lo que actualmente se entiende como ‘personas vitamina’; esas que te complementan y te ayudan a ver la vida desde otra perspectiva. La actriz ríe; lo tiene claro: Ricardo Gómez, Carlitos en Cuéntame cómo pasó, es una de esas personas vitamínicas. Empezar juntos un proyecto tan determinante en sus carreras, y desde edades tan tempranas, ha hecho que se compenetren de tal manera, que con una simple mirada todo fluya. “Aunque estemos meses sin vernos, cuando nos reencontramos seguimos teniendo la misma complicidad de siempre –afirma Elena–, algo que no suele ocurrir en esta profesión. Al contrario, aunque pases meses de rodaje muy intensos con los actores y el equipo, cuando acaba el proyecto, todo suele evaporarse”.
La familia es un pilar fundamental para Elena Rivera, y no solo por el apoyo incondicional que le han brindado desde que eligió el camino de la interpretación como forma de vida, sino también porque gracias a ellos, ha conseguido abrazar la belleza desde la naturalidad. “Me gusta cuidarme, pero sin obsesionarme ni crearme complejos”, asegura. Un pensamiento que poco (o nada) tiene que ver con los patrones establecidos actuales que tanto venden las redes sociales: “parece que todas las mujeres somos iguales, como una especie de clones, pero yo siempre intento huir de esto y mostrar la naturalidad del día a día”.
Sus abuelos son dos de las personas que más la inspiran, especialmente su abuela: “de ella he heredado mi vena artística”. Pero no son los únicos. Meryl Streep y Kate Winslet son sus referentes femeninos favoritos. “Mujeres que me han enseñado a normalizar la belleza y a que envejecer no tiene por qué ir ligado a un declive profesional”. Dos claros ejemplos de que “con 50 años, asegura la actriz, una persona tiene cosas muy interesantes que contar y aportar por ella misma, sin depender de nadie”.
Los papeles que Elena Rivera ha interpretado le han demostrado que “toda mujer tiene cicatrices sentimentales y grietas emocionales, pero también una fuerza innata que le permite conseguir cualquier meta que se proponga”. Algo que en sus dos últimos proyectos le tocó vivir muy de cerca: Por una parte, en Alba, tuvo que interpretar a una chica que había sufrido una violación múltiple y que, sin duda, “fue muy duro de afrontar”. “La primera vez” que sintió que una historia le “tocaba tan de lleno como mujer” y la primera vez que le costaba relativizar la situación y desconectar cuando llegaba a casa. “Es algo tan tremendo –asegura Rivera– que, cuando piensas en la responsabilidad y el impacto que puede tener tu personaje en la sociedad actual, te da miedo que pueda percibirse como algo morboso o banal. Afortunadamente, todo el equipo fuimos de la mano y decidimos contarlo de cabeza y sin miedo. A raíz de la serie muchas chicas me han hablado para decirme la fuerza que les ha dado este personaje”.

Por otra parte, en Inés del Alma Mía la actriz interpretó a Inés Suárez, la conquistadora de Chile, en la adaptación televisiva de la novela de Isabel Allende. “Fue un proyecto muy bonito y duro a la vez, porque me enseñó lo que significaba ser feminista en pleno siglo XVI; un sentimiento de libertad, de no ser prejuzgado y de vivir como queramos, respetando a quienes tenemos al lado”.
“Por suerte”, tal y como aclara la propia actriz, “en España hemos avanzado mucho en la igualdad de derecho entre hombres y mujeres”, aunque no niega que todavía “queda camino por recorrer”. La prueba está en que muchas veces le han insinuado que “por llevar tacón e ir pintada” es menos feminista. Pero ese no es el camino correcto. Porque para Elene Rivera, al igual que para cualquier mujer que viva sin atacar al resto, “la feminidad no va reñida con el feminismo”.
Más de 10 años de andadura profesional dan para mucho. Pero a Elena Rivera le gusta vivir el presente, aunque también encuentra tiempo para reflexionar y decir: "joder", hasta dónde he llegado”. Acompañada siempre de las personas que le apoyan, la actriz ha conseguido llegar a una cima que, a priori, “parecía inalcanzable”. Pero cosechar ese éxito a la edad de 12 años no le ha impedido a la zaragozana mantener siempre los pies en la tierra. “Soy consciente de que esta profesión es una carrera de fondo y mi padre siempre me ha dicho que por muchos halagos que recibiese, los interiorizase de una manera real, porque en este sector nunca se sabe lo que puede pasar”, confiesa.
Amante de las tragicomedias, del amor y del desamor, esta actriz con alma de profesora de infantil tiene aún muchas historias que contar a través de la pantalla y encima de un escenario, pero siempre acordándose de sus inicios y sin renegar de sus raíces interpretativas. Esas que nos dieron a una de las parejas más seguidas de la televisión y que aún nos hace soñar despiertos. Elena Rivera es Karina Saavedra, Alba, es Inés del Alma Mía y es cualquier personaje que se proponga. Porque cuando alguien disfruta realmente de su profesión, nunca deja de vivir momentos mágicos. Y de eso, la actriz, sabe mucho.

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