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El fenómeno estético que arrasa entre los jóvenes
Entre los procedimientos más demandados por la población joven, la Dra. Sêco menciona tres tratamientos que destacan por su popularidad: el aumento de labios con ácido hialurónico, el uso preventivo del bótox y la corrección de ojeras
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Las cinco técnicas de rejuvenecimiento facial que redefinen la armonÃa del rostro
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Lo que ocurre en tu piel a los 30 y nadie te habÃa contado
La medicina regenerativa abre nuevas vÃas para prevenir el desgaste estructural que comienza en esta etapa, reforzando los mecanismos biológicos que sostienen la firmeza y la calidad de la piel desde edades tempranas
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Hestia: el láser que revoluciona los tratamientos estéticos
El láser de CO2 fraccionado que ofrece potencia, precisión y versatilidad en un solo equipo
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Cellfina, el tratamiento definitivo contra la celulitis
Cellfina, de Merz Aesthetics, es el único procedimiento mÃnimamente invasivo aprobado por la UE para tratar los hoyuelos y la piel de naranja caracterÃsticos de la celulitis. Ahora aterriza desde EE UU al Centro de DermatologÃa Pedro Jaén
"La verdadera integridad es hacer
lo correcto, sabiendo que nadie va a
saber si lo hiciste o no".
Oprah Winfrey, periodista, presentadora de televisión,
productora, actriz y empresaria estadounidense.
En la práctica de la medicina estética, la capacidad de decir "no" se ha convertido en un pilar ético tan importante como la propia destreza técnica. En un entorno marcado por la alta demanda, la presión comercial y la búsqueda incesante de resultados visibles, el profesional se enfrenta cada dÃa a solicitudes que no siempre responden al interés terapéutico, ni siquiera al bienestar real del paciente.
Negarse a realizar un procedimiento es, en muchos casos, un acto de responsabilidad. Significa reconocer que no todas las peticiones son seguras, apropiadas o beneficiosas. Los profesionales saben que la estética no es una mera transacción: implica riesgos, impacto psicológico y consecuencias a largo plazo. Desde pacientes con expectativas desmesuradas hasta aquellos con signos de dismorfia corporal, el desafÃo consiste en identificar cuándo el deseo del paciente puede conducir a un resultado insatisfactorio o incluso perjudicial.
La negativa fundamentada -lejos de ser un rechazo- es una forma de cuidado. Requiere evaluar no solo la indicación médica, sino también la madurez emocional, la comprensión del procedimiento y la coherencia entre lo solicitado y lo posible. En este sentido, mantener criterios firmes es proteger al paciente de daños evitables, pero también preservar la credibilidad de la profesión.
Asimismo, decir "no" conlleva habilidades de comunicación. Explicar con claridad, empatÃa y evidencia por qué un procedimiento no es adecuado no solo reduce conflictos, sino que fortalece la relación médico-paciente. La transparencia y la honestidad profesional generan un entorno de confianza que, a largo plazo, beneficia tanto al usuario como al especialista y a la profesión entera.
En una disciplina donde la oferta puede tender a la complacencia indiscriminada, la negativa responsable es un acto de integridad. Recordar que no todo lo que puede hacerse debe hacerse es una señal de madurez profesional y un compromiso con una práctica estética más segura, ética y sostenible.
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