"No hay nada peor que una imagen
brillante en un concepto borroso".
Robert Capa, famoso fotógrafo húngaro,
nacido en Budapest (1913-1954). ​

La salud mental de nuestros pacientes está cada vez más amenazada por la influencia de las redes sociales. Usuarios que desean alcanzar los rasgos y estética similar de figuras como las Kardashian y otras muchas pasadas por los miles de tamices de un post. La transformación actual de los cánones de belleza, a golpe de efecto (léase filtros), posee una alarmante consecuencia. Cada vez la distancia entre la imagen virtual y la real es mayor a causa del uso de redes como Instagram, lo que hace que también cada vez más nos avergüence nuestro propio cuerpo.

Así las cosas, adolescentes con escasa edad que quieren parecerse a sus ídolos en las redes sociales, acuden a la medicina y la cirugía estética para conseguirlo, como también un número relevante y en aumento de pacientes de distintas y cualquier edad.

Frente a la 'dismorfia del selfie’, el estamento al completo de los especialistas de esta rama de la medicina se encuentra en la obligación de encauzar a sus pacientes hacia los tratamientos acertados y no ‘aumentados’, es decir, de resultados naturales, que mejoren, pero sin que se noten. Esto es lo ideal si no queremos caer todos presos de una imagen que es mentira, completamente irreal.

Participa en nuestra encuesta:

¿Tus pacientes quieren ser como sus selfies con filtro de Instagram?

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