Un trasero 10, la tendencia que se impone
Los hilos tensores PDO se han convertido en la solución más idónea para lograr una retaguardia de infarto en muy poco tiempo
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La tendencia brasileña de lucir un trasero bien formado se ha extendido en todo el mundo.
Durante muchos años, las mujeres estaban más preocupadas por la estética de sus pechos que de sus posaderas, que no debían llamar mucho la atención, pero sí tener al menos, un aspecto firme y musculado.
Hoy en día, sin embargo, las nalgas son el centro de atención de todas las miradas. La tendencia de mostrarlas en todo su esplendor se ha impuesto por encima de lucir escote. Y es que los cánones de la belleza han cambiado y ahí está el ejemplo del clan Kardashian para demostrarlo.
¿Pero como conseguir una retaguardia deseable, redondeada o voluptuosa? El deporte intensivo y el fortalecimiento muscular pueden lograrlo, aunque con mucho esfuerzo, y no todo el mundo tiene el tiempo o la energía suficientes para sacrificarse tantas horas en el gimnasio. Y es aquí cuando entran en juego soluciones mucho más rápidas y eficaces como los hilos tensores PDO.
Los hilos PDO están hechos de polidioxanona, un material increíblemente seguro usado en cirugía general para suturas, así como en cardiología. Naturalmente reabsorbible, es un material que estimula la formación de colágeno y revitaliza los tejidos. Al incrementarse esta producción de colágeno y elastina se mejora la microcirculación sanguínea. En combinación con el propio efecto mecánico tensor del hilo, se obtiene una matriz subdérmica de soporte que aporta la tensión necesaria para conseguir el efecto de levantamiento deseado.
Muy populares en medicina estética, estos hilos están disponibles en diferentes longitudes y diámetros. Con la combinación precisa de los hilos existentes y una buen técnica, el cirujano puede redondear las nalgas levantándolas desde el medio y dándoles la forma que se considere conveniente, corregir la silueta de los flancos o borrar un pliegue desagradable debajo de la nalga. ¿El resultado? Mejora de la consistencia, flacidez y caída de los tejidos, así como efectos reductores secundarios a la activación del retorno linfático.
El procedimiento se realiza bajo anestesia local. El cirujano empieza dibujando la forma de las nalgas que el paciente desea tener. A continuación, se insertan los distintos tipos de hilos tensores entrecruzándolos. La inserción de los hilos no produce dolor. Se aplican vendajes pequeños que se pueden quitar después de 24 horas. Se debe aplicar un antiséptico local dos veces al día durante 10 días. No se aconseja hacer deporte hasta dos semanas después del procedimiento. El único efecto secundario podrían ser unos leves moretones que desaparecen al poco tiempo.
Los efectos son visibles después de aproximadamente una semana y mejoran espectacularmente a partir de los tres meses del procedimiento. Los resultados se pueden mantener colocando unos cuantos hilos adicionales cada año o 18 meses, dependiendo del paciente.
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