Las orejas prominentes u orejas en asa son una anomalía localizada en el cartílago auricular muy frecuente que causa mucha incomodidad a las personas que lo padecen. Dependiendo de la situación, las orejas externas se pueden reformar o reposicionar a través de la cirugía la plástica. Sin embargo, si el problema sólo se encuentra dentro de los lóbulos el procedimiento para corregirlo es mucho más sencillo.

En algunos casos, este defecto básico se debe a una falta de pliegue del cartílago en la zona del antehelix, lo que da la apariencia de una oreja sumamente extendida y plana.

Otra anomalía común se da cuando una parte del cartílago auricular está excesivamente desarrollado en su porción de unión con el cráneo, lo que provoca el efecto de que las orejas están demasiado separadas de la cabeza y proyectadas hacia los lados, las llamadas "orejas de soplillo".

La otoplastia es una técnica que permite resolver quirúrgicamente estos casos. Es aconsejable realizar este tipo de intervención a partir de los 6-7 años de edad, ya que en ese momento las orejas ya han completado su desarrollo.

Se han descrito numerosas técnicas para la corrección de orejas prominentes, pero el método más habitual consiste en hacer una incisión detrás de la oreja hasta llegar a la zona del cartílago que presenta la falta de curvatura. Aquí se colocan unos puntos de material no reabsorbible que pliegan la oreja de un modo natural, corrigiendo la deformidad.

En el caso de pacientes que presenten además un defecto a nivel de la concha, se colocarán también otros puntos que flexionen esta parte del cartílago hacia atrás. Con ello se consigue disminuir el ángulo que forma la oreja con respecto a la cara en su parte posterior.

Intervención en el lóbulo de la oreja

El lóbulo de la oreja también se puede reducir y hacer más armonioso. Esta intervención se realiza normalmente en pacientes con el lóbulo rasgado o alargado por el peso de los pendientes o el uso de expansores, así como en aquellos que, sencillamente, presentan un lóbulo demasiado abultado. Ambos problemas se pueden solucionar de una forma relativamente sencilla.

Las intervenciones en el lóbulo de la oreja se realizan normalmente con anestesia local y de forma ambulatoria por lo que no es necesaria la hospitalización. Generalmente se disminuye el tamaño de los lóbulos mediante colgajos cutáneos o excisiones en cuña, con cicatrices que suelen ser muy disimuladas.

Tras la intervención, el paciente puede reincorporarse a su rutina socio-laboral de inmediato ya que la zona sólo se cubre con un pequeño apósito. Se pueden volver a lucir pendientes pasadas unas semanas.

Nuevas técnicas de otoplastia

Existe una novedosa técnica sin cirugía llamada Earfold para la corrección de las orejas en asa. Earfold es un implante médico diseñado como una corta tira de metal hecha con una aleación de titanio y níquel. Esta aleación ha sido utilizada ampliamente en medicina durante años, por ejemplo, en los dispositivos coronarios conocidos como stents. El implante consiste en una finísima tira curvada de metal cubierta con un baño de oro para reducir su visibilidad bajo la piel. Está diseñado para ser biológicamente compatible y para ser dejado colocado permanentemente.

Por otra parte, hay procedimientos reseñables como la otoplastia realizada con hilos. Es un procedimiento que consiste en insertar un hilo irrompible y no absorbible bajo la piel, con incisiones invisibles detrás de la oreja hechas por una pequeña aguja, para posicionar la oreja en la forma correcta y deseada. La forma de las orejas que se obtiene es redondeada, natural y sin rastro de cicatriz alguna.

La ventaja principal es que es una intervención mínimamente invasiva, que no requiere ingreso hospitalario y que tiene un postoperatorio muy rápido y cómodo para el paciente. Además, durante la intervención, el mismo paciente puede controlar y determinar la posición de sus orejas. Lo puede hacer con un espejo en la mano y a partir de las indicaciones proporcionadas por el cirujano. No obstante, el paciente no siente ningún tipo de dolor, gracias a la anestesia local.

El cirujano valorará que técnica es más apropiada para cada caso particular.









Recomendamos