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Los puntos rubí, también conocidos como angiomas rubí, angiomas en cereza (cherry angiomas) o angiomas de Campbell-De Morgan, son pequeñas lesiones vasculares benignas que aparecen con frecuencia en la piel de los adultos. Aunque muchas personas los confunden con lunares debido a su aspecto, en realidad se trata de una proliferación de pequeños vasos sanguíneos situados en la dermis.
Su característica principal es su intenso color rojo brillante, aunque en ocasiones pueden adquirir un tono rojo oscuro o violáceo. Generalmente son completamente benignos, no producen dolor ni picor y únicamente representan un problema estético. No obstante, cuando presentan cambios de tamaño, color, forma o sangran de forma repetida, es recomendable acudir al dermatólogo para descartar otras lesiones cutáneas.
Los puntos rubí suelen medir entre 1 y 5 milímetros, aunque algunos pueden alcanzar un tamaño ligeramente superior. Pueden aparecer aislados o en gran número y es habitual que aumenten progresivamente con el paso de los años.
La mayoría comienzan a observarse a partir de los 40 o 50 años, aunque también pueden desarrollarse en personas jóvenes, especialmente cuando existe predisposición familiar. Diversos estudios estiman que más del 70 % de las personas mayores de 70 años presentan uno o varios angiomas rubí.
A diferencia de otras lesiones cutáneas, los puntos rubí no son contagiosos, no están relacionados con infecciones y, en la inmensa mayoría de los casos, tampoco guardan relación con enfermedades graves.
¿Por qué aparecen los puntos rubí?
La causa exacta de los puntos rubí todavía no se conoce completamente. Sin embargo, los dermatólogos coinciden en que su aparición está relacionada con una combinación de factores, entre los que destacan el envejecimiento cutáneo, la predisposición genética y determinadas alteraciones en el desarrollo de los pequeños vasos sanguíneos de la piel.
Con el paso del tiempo, los capilares pueden proliferar formando pequeños acúmulos de vasos que originan estas lesiones rojizas características. Por este motivo su número suele aumentar progresivamente con la edad.
La predisposición hereditaria también desempeña un papel importante. Es frecuente que varias personas de una misma familia desarrollen numerosos puntos rubí, incluso antes de los 40 años.
Aunque durante años se ha relacionado directamente la exposición solar con su aparición, actualmente los especialistas consideran que el sol no constituye una causa directa. No obstante, la radiación ultravioleta acelera el envejecimiento cutáneo y favorece el fotoenvejecimiento, por lo que utilizar fotoprotección diaria continúa siendo una medida recomendable para mantener una piel saludable.
En algunas ocasiones también pueden observarse cambios hormonales, embarazo o determinados tratamientos médicos asociados a la aparición de nuevos angiomas, aunque esta relación todavía continúa siendo objeto de investigación.
¿Cómo identificar un punto rubí?
Los puntos rubí presentan unas características muy reconocibles. Se manifiestan como pequeñas lesiones redondeadas, ligeramente elevadas o completamente planas, de color rojo intenso y superficie lisa. Cuando se presionan pueden perder momentáneamente parte de su color debido a que contienen pequeños vasos sanguíneos.
Las zonas donde aparecen con mayor frecuencia son:
- Tronco.
- Pecho.
- Espalda.
- Abdomen.
- Brazos.
- Hombros.
- Cuello.
También pueden localizarse en la cara, aunque es menos frecuente, y rara vez aparecen en las manos o en los pies.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico es muy sencillo mediante una exploración clínica. El dermatólogo suele reconocerlos visualmente y únicamente en casos excepcionales puede utilizar un dermatoscopio, un instrumento que permite observar la lesión con gran aumento para confirmar su naturaleza benigna.
Es importante diferenciar los puntos rubí de otras lesiones cutáneas como algunos lunares pigmentados, petequias, angiomas de otro tipo o determinadas lesiones vasculares que requieren un manejo diferente.
Normalmente no producen ningún síntoma. No pican, no duelen y únicamente pueden sangrar si se traumatizan accidentalmente con el roce de la ropa, el afeitado o pequeños golpes.
¿Cuándo conviene consultar al dermatólogo?
Aunque los puntos rubí son lesiones benignas y no requieren tratamiento médico en la mayoría de los casos, existen determinadas situaciones en las que es aconsejable solicitar una valoración dermatológica.
Conviene acudir al especialista cuando:
- La lesión cambia rápidamente de tamaño.
- Presenta un cambio llamativo de color.
- Sangra de forma repetida sin causa aparente.
- Produce dolor, picor persistente o molestias.
- Aparece una lesión con un aspecto diferente al resto.
- Existen dudas sobre si realmente se trata de un angioma rubí.
En estos casos, el dermatólogo realizará una exploración para confirmar el diagnóstico y, si lo considera necesario, indicará el tratamiento más adecuado o solicitará pruebas complementarias.
En ausencia de estos signos de alarma, los puntos rubí únicamente representan una alteración estética y su eliminación depende exclusivamente de la decisión del paciente.
¿Cómo se tratan los puntos rubí?
Los puntos rubí son lesiones benignas que, desde el punto de vista médico, no necesitan tratamiento salvo que exista duda diagnóstica o produzcan molestias. La mayoría de las personas deciden eliminarlos únicamente por motivos estéticos o porque se localizan en zonas donde se traumatizan con frecuencia, como el cuello, el escote o las áreas de afeitado.
Antes de iniciar cualquier tratamiento, el dermatólogo realizará una exploración para confirmar que realmente se trata de un angioma rubí y no de otra lesión vascular o pigmentada.
Actualmente existen varias técnicas eficaces para eliminarlos. La elección dependerá del número de lesiones, su tamaño, la localización y las características de la piel del paciente.
Electrocoagulación o electrocirugía.
Es uno de los tratamientos más utilizados desde hace décadas. Mediante una fina punta metálica que transmite corriente eléctrica se coagulan los pequeños vasos sanguíneos que forman el angioma. Es una técnica rápida, eficaz y especialmente útil para lesiones aisladas o ligeramente sobreelevadas. Tras el procedimiento suele formarse una pequeña costra que desaparece en pocos días.
Láser vascular.
En la actualidad constituye el tratamiento de elección para muchos dermatólogos, especialmente cuando existen múltiples lesiones o cuando se encuentran en zonas visibles como la cara, el cuello o el escote. El láser actúa selectivamente sobre la hemoglobina contenida en los vasos sanguíneos del angioma, destruyéndolos sin dañar significativamente la piel que los rodea.
Dependiendo del tipo de lesión pueden emplearse diferentes plataformas láser, como el láser de colorante pulsado (PDL), el láser KTP o el Nd:YAG, siendo el especialista quien determinará cuál ofrece mejores resultados en cada caso.
Luz Pulsada Intensa (IPL).
La IPL también puede utilizarse en algunos pacientes con lesiones pequeñas y superficiales, aunque su indicación suele ser más limitada que la de los láseres vasculares específicos.
Cirugía convencional.
Actualmente se reserva para situaciones muy concretas, como lesiones de gran tamaño o cuando existe sospecha diagnóstica y resulta necesario realizar un estudio anatomopatológico.
¿Cuál es el mejor tratamiento para eliminar los puntos rubí?
Actualmente, la mayoría de los especialistas coinciden en que los láseres vasculares ofrecen los mejores resultados estéticos para eliminar los angiomas rubí. Permiten tratar numerosas lesiones durante una misma sesión con una elevada precisión y un bajo riesgo de cicatrices cuando el procedimiento está correctamente indicado.
No obstante, no existe un tratamiento universal para todos los pacientes. En lesiones aisladas o más prominentes, la electrocoagulación continúa siendo una excelente alternativa por su rapidez, eficacia y coste relativamente reducido.
Tras cualquiera de estos tratamientos puede aparecer un ligero enrojecimiento, inflamación o una pequeña costra temporal que suele desaparecer espontáneamente en pocos días. En algunos casos son necesarias varias sesiones para conseguir la eliminación completa, especialmente cuando existen numerosos angiomas.
Una vez eliminado un punto rubí concreto, normalmente no vuelve a aparecer en el mismo lugar. Sin embargo, esto no impide que con el paso de los años puedan desarrollarse nuevos angiomas en otras zonas de la piel como consecuencia del envejecimiento natural.
¿Existen remedios caseros para quitar los puntos rubí?
En Internet es frecuente encontrar recomendaciones sobre remedios caseros para eliminar los puntos rubí utilizando productos como vinagre de manzana, aceites esenciales, ajo, limón u otras sustancias naturales.
Sin embargo, no existe evidencia científica que demuestre que estos tratamientos sean eficaces para hacer desaparecer un angioma rubí. Además, algunos de estos productos pueden provocar irritaciones, quemaduras químicas, manchas o incluso favorecer infecciones cutáneas.
Por este motivo, los dermatólogos desaconsejan manipular estas lesiones en casa o intentar cortarlas, quemarlas o tratarlas con productos de uso doméstico.
La forma más segura de eliminarlas continúa siendo acudir a un profesional sanitario que pueda confirmar previamente el diagnóstico y recomendar el tratamiento más adecuado.
¿Duele el tratamiento?
La eliminación de los puntos rubí suele ser un procedimiento rápido y bien tolerado. Tanto la electrocoagulación como el láser producen únicamente una ligera molestia, similar a pequeños pinchazos o al chasquido de una goma elástica sobre la piel.
Cuando es necesario tratar numerosas lesiones o zonas especialmente sensibles, el especialista puede aplicar anestesia tópica para aumentar el confort del paciente.
¿Cuánto cuesta quitar los puntos rubí?
El precio del tratamiento puede variar considerablemente dependiendo del número de lesiones, la técnica utilizada, la ciudad donde se realice y la experiencia del especialista.
De forma orientativa, los rangos habituales suelen situarse entre:
- Primera consulta dermatológica: entre 70 y 150 euros.
- Revisiones: entre 50 y 100 euros.
- Electrocoagulación: desde 80-150 euros para lesiones aisladas.
- Láser vascular: aproximadamente entre 150 y 350 euros por sesión, dependiendo del número de angiomas tratados.
Cuando existen numerosos puntos rubí, muchas clínicas ofrecen tarifas por sesión en lugar de cobrar cada lesión de forma individual.
Preguntas frecuentes sobre los puntos rubí
¿Los puntos rubí son peligrosos?
No. En la gran mayoría de los casos son lesiones completamente benignas y no representan ningún riesgo para la salud.
¿Pueden convertirse en cáncer?
No existe evidencia de que un angioma rubí benigno evolucione hacia un cáncer de piel. Aun así, cualquier lesión que cambie de aspecto debe ser valorada por un dermatólogo.
¿Se pueden prevenir?
No existe una medida preventiva específica. No obstante, proteger la piel frente a la radiación solar y mantener hábitos saludables contribuye a reducir el fotoenvejecimiento cutáneo.
¿Vuelven a salir?
El angioma tratado normalmente desaparece de forma definitiva, pero con el paso de los años pueden aparecer nuevas lesiones en otras zonas de la piel.
¿Se pueden quitar en casa?
No es recomendable. Los remedios caseros carecen de evidencia científica y pueden producir lesiones cutáneas o dificultar el diagnóstico de otras enfermedades.
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