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Durante el verano, muchas mujeres aumentan su exposición a ftalatos, parabenos, filtros UV sintéticos y bisfenoles sin saberlo. “Estos compuestos imitan o interfieren con nuestras hormonas y pueden modificar la ovulación, el desarrollo folicular o incluso la receptividad endometrial”, explica la doctora Ángela Llaneza, endocrinóloga reproductiva y directora médica de Instituto Médico Antiaging. No huelen, no se ven y no duelen. Pero están en el aire, en los cosméticos, en los alimentos, en los envases que usamos a diario e incluso en el agua. Los disruptores endocrinos (DE) son compuestos químicos capaces de alterar el equilibrio hormonal del cuerpo humano, y su presencia cotidiana está teniendo un impacto silencioso pero profundo en la fertilidad femenina. Y el verano es su mayor caldo de cultivo.
Dónde proliferan los DE en verano:
- En filtros solares con benzofenonas u octinoxato (sustancias prohibidas en algunos países por su toxicidad endocrina).
- En botellas de plástico expuestas al sol. Porque liberan BPA (bisfenol A) o microplásticos con efecto estrogénico.
- En envases y tuppers calentados en microondas durante viajes o picnics.
- En perfumes, desodorantes y cosméticos con ftalatos y parabenos.
- En alimentos enlatados o ultraprocesados que, al recalentarse también liberan bisfenoles y otras toxinas.
Cómo afectan los DE a la fertilidad
Los DE son sustancias químicas que alteran la señalización hormonal incluso a dosis muy bajas. Su efecto no es inmediato, pero puede ser acumulativo, persistente y especialmente dañino en etapas vulnerables como la pubertad, el embarazo, la búsqueda activa de este y el postparto. Y en lo que se refiere a la fertilidad, pueden disminuir la reserva ovárica, alterar la maduración folicular, afectar a la calidad del moco cervical, alterar los niveles de progesterona y estrógenos, interferir en la implantación del embrión y aumentar el riesgo de endometriosis y síndrome de ovario poliquístico. “Muchas mujeres con ciclos irregulares, abortos bioquímicos o respuesta pobre a estimulación ovárica nunca han oído hablar de los disruptores endocrinos, pero sus análisis revelan exposición crónica a ellos. Y lo más preocupante es que están en productos que se consideran ‘seguros’”, añade Llaneza. No se trata de alarmismo, sino de realismo clínico. “Cada vez vemos más mujeres jóvenes con ciclos alterados, baja reserva ovárica o fallos de implantación sin una causa genética aparente. Y en muchos casos, lo que hay detrás es una exposición acumulada a los DE”, señala la experta.
Consejos para proteger la fertilidad en verano:
- Usa fotoprotectores físicos (con óxido de zinc o dióxido de titanio).
- Evita plásticos y prioriza los envases de vidrio o acero inoxidable.
- Elige cosmética sin disruptores endocrinos. Por supuesto que esta información no la vas a encontrar en la etiqueta, pero te damos algunas pistas: en los ingredientes, evita las palabras “paraben”, “phthalate”, “nonylphenol”, “octylphenol” o “BHA”.
- Apuesta por una dieta rica en antioxidantes y fibra para ayudar a detoxificar estrógenos acumulados.
- Consulta con profesionales que trabajen desde una perspectiva funcional y preventiva.
La ginecología funcional permite detectar precozmente las alteraciones hormonales producidas por estas exposiciones mediante analíticas específicas, estudio de marcadores de detoxificación hepática y protocolos de reeducación metabólica y ovárica, especialmente útiles en mujeres que desean preservar o recuperar su fertilidad. “No se trata de vivir con miedo, sino de entender que la salud hormonal no solo depende del eje hipotalámico-ovárico, sino también del entorno. Y en verano, ese entorno nos exige tomar decisiones más conscientes”, concluye la Dra. Ángela Llaneza.
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