Según una investigación publicada en la revista Neuron, realizada sobre una familia con varios miembros que necesitan dormir menos de lo normal, se ha podido identificar un gen que tiene una influencia directa en las necesidades de sueño de las personas.

El estudio del sueño es una disciplina de la que aún se sabe muy poco, y esta investigación es un gran avance en la dirección de descubrir las complejidades de cómo funciona el cerebro en este aspecto. Los sujetos analizados, que funcionan de manera normal con una media de tan solo seis horas de sueño diarias, han permitido indentificar el gen ADRB1 mediante estudios de ligamiento genético y secuenciación completa del exoma, que se llevaron a cabo en laboratorio, con el resultado de una serie de experimentos posteriores en ratones.

El estudio de estos genes abriría un amplio abanico en el tratamiento de trastornos que inciden en enfermedades como el cáncer, el Alzheimer y las afecciones cardiovasculares, entre otras.

Los investigadores descubrieron que los especímenes que portaban una versión mutada del gen dormían casi una hora menos que los normales, de manera análoga a lo que ocurría a la muestra en seres humanos. Además, se identificaron evidencias fisiológicas en una parte del tronco encefálico y un mayor grado de actividad de las neuronas ADRB1, tanto en la fase de vigilia como en la de sueño REM.

Se trata de un desafío que de ahora en adelante se ha completar con la investigación de la función de la proteína ADRB1 en otras partes del cerebro, la localización de otros genes con importancia en el sueño y, finalmente, la aplicación práctica de los futuros hallazgos en el desarrollo de nuevos medicamentos para controlar sueño y vigilia, algo que abriría un amplio abanico en el tratamiento de trastornos que inciden en enfermedades como el cáncer, el Alzheimer y las afecciones cardiovasculares, entre otras.









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