Isabel Viña Bas.

Cada vez estamos más familiarizados con el concepto de "oxidación", sus efectos adversos a todos los niveles, y la relación que tiene el azúcar con este proceso. La resistencia a la insulina no solo afecta a las personas con diabetes, sino que es clave que sepamos qué beneficios tendremos en nuestra salud al mejorar su función. Con motivo del Día Mundial de la Diabetes (hoy, martes, 14 de noviembre de 2023) queremos desvelar la relación que existe entre la insulina y la oxidación celular, entre otras cosas, con la ayuda de Isabel Viña Bas, médico residente de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Qué relación hay entre la insulina y el envejecimiento celular

“La relación entre el aumento de la insulina y la oxidación está vinculada principalmente a la regulación del metabolismo de la glucosa, cuya función principal es la de proporcionar energía, y la respuesta del cuerpo a la ingesta de estos alimentos. Cuando los niveles de glucosa en sangre aumentan, como después de comer, el páncreas libera insulina para facilitar la absorción de glucosa por parte de las células. La insulina actúa facilitando que las células absorban la glucosa y la utilicen para generar energía. Este proceso implica la oxidación de la glucosa en las mitocondrias celulares para generar ATP, la principal forma de energía utilizada por las células.

Cuando la insulina no realiza sus funciones adecuadamente, nuestro tejido adiposo comienza a liberar ácidos grasos libres que llegan al hígado, dónde contribuirán a aumentar la producción de triglicéridos y metabólicos tóxicos como las ceramidas.

Si existe resistencia a la insulina, la glucosa permanece circulando por la sangre contribuyendo a dañar y oxidar las membranas protectoras de las células por un proceso de glicación lo que, no solo se favorece el envejecimiento celular, sino que esas células dañadas son diana del sistema inmune, produciendo una respuesta inflamatoria, y haciendo además que otras hormonas indispensables para vivir no puedan interactuar con esas células, y por tanto no apareciendo secundariamente otros problemas hormonales”, cuenta Isabel Viñas.

Además, cuando la insulina no realiza sus funciones adecuadamente, nuestro tejido adiposo comienza a liberar ácidos grasos libres que llegan al hígado, dónde contribuirán a aumentar la producción de triglicéridos y metabólicos tóxicos como las ceramidas. Éstas son en parte las causantes de la inflamación crónica de bajo grado asociado a la resistencia a la insulina.

¿Y qué es lo que lleva a que nuestras células sean resistentes a la insulina?

“Las causas son múltiples, pero se sabe que lo fundamental es un almacenamiento excesivo de grasa y sus metabolitos intermedios en el tejido adiposo, músculo, hígado y páncreas. Este acúmulo excesivo de grasa crea una membrana “aislante” en las células haciéndolas resistentes a la insulina”, añade la médico Isabel Viña.

¿Cuáles son las funciones de la insulina?

» Permite que la glucosa que está circulando por la sangre entre en el interior del músculo, tejido adiposo y corazón evitando que la glucosa circule por la sangre con el potencial riesgo a nivel oxidativo e inflamatorio que ello conlleva.
» Aumenta la síntesis de glucógeno muscular permitiendo tener un almacén de energía que nos permita poder realizar las actividades diarias de manera adecuada.
» Disminuye la producción de glucosa en el hígado evitando que se usen aminoácidos y otros compuestos para producir glucosa que no solo llevarían a la pérdida de masa muscular, sino que, aumentaría la cantidad de glucosa circulando por la sangre con el potencial efecto perjudicial que tiene tener altos niveles de glucosa en sangre.
» Estimula la formación de nuevas mitocondrias que son la fábrica de energía de cada una de las células de nuestro cuerpo.
» Promueve la síntesis de ADN y el crecimiento celular.

¿Cómo mejorar la resistencia a la insulina?

» Ejercicio físico de fuerza. El músculo no solo es un órgano de almacenamiento de glucosa, sino que es uno de los órganos con la mayor capacidad antiinflamatoria que existe. Así, al tener más músculo tenemos más hueco para guardar la glucosa dentro y además tendremos mayor secreción de mioquinas antiinflamatorias (hormonas antiinflamatorias del músculo).

» Aumento del consumo de fibra soluble ya que reduce la velocidad con la que la glucosa entra en la sangre, reduciendo la cantidad de insulina que se tiene que liberar del “golpe” evitando el PICO de insulina.

» Existen algunos suplementos que, correctamente formulados, pueden ser una ayuda muy útil para prevenir la resistencia a la insulina, mejorar el control de la glucosa en sangre e incluso mejorarla en caso de que ya sufras problemas de glucosa o resistencia a la insulina. Estos suplementos serían: la berberina, el extracto de Gymnema Sylvestre, cromo, creatina, Myoinositol y D-chiroinositol y zinc.









Recomendamos