Las 41.633 intervenciones de aumento mamario realizadas durante el año pasado, avalan al pecho como prioridad estética de las españolas. "Yo no creo que haya habido oscilaciones en el tamaño ideal en nuestro país, en general siempre me han pedido una talla 90-95. Otra cosa es el mundo de la farándula, donde sí se piden determinados tamaños en ocasiones", asegura el doctor Antonio Tapia, pionero en la introducción de cirugía plástica en España. Según el experto, se evoluciona hacia la armonía estética. "La gente quiere y seguirá queriendo en el futuro un efecto natural, un rostro y cuerpo armónicos".

El doctor Tapia también hace un recorrido por la evolución de la cirugía plástica. Así, explica que las primeras prótesis de mama se pusieron en el año 1895 al nacer el cine. Estas prótesis eran de parafina, caucho y hasta de vidrio, con resultados catastróficos, según el doctor.

La cirugía plástica se practica desde hace un siglo, aunque eran intervenciones tabú, propias de artistas. En el año 1971, la actriz Phillys Diller lo rompió al reconocer en público: "Las únicas partes originales de mi cuerpo son los codos". En realidad, las primeras intervenciones se realizaron a principios del siglo XIX: lifting, cirugía de párpados, papada y pómulos. Pero hasta los años 70 no empezó a ser algo aceptado.

La cirugía plástica desde los años 70

En los años 70 llegó el aumento de pecho y el lifting, 10 años después, el boom del bisturí y durante la década de los 90 la liposucción. A partir del año 2000, se ha apostado por los miniprocedimientos y hoy en día obsesiona la armonía y el equilibrio.

LOS AÑOS 70:
Aumento de pecho y liftings agresivos. "A finales de los años 60 y principios de los 70 se popularizó el aumento mamario. Las prótesis eran de silicona como ahora, pero solo la cubierta: estaban rellenas de suero o gel (no cohesivo), incluso aceites, etc. Se usaban diferentes materiales, pero solo duraban uno o dos años, eran de muy mala calidad", explica el doctor Tapia. El ideal de belleza no partía de un pecho prominente, excepto en el caso de actrices o modelos. "Para el resto de mujeres aún estaba mal vista la cirugía estética, así que la clase media-alta, interesada en estos procedimientos, pedía un tamaño de mamas discreto, que no se notara mucho", añade el experto. También fue el periodo de los liftings agresivos. "En esa época solo se estiraba la piel, no las estructuras profundas, así que el resultado era nefasto. Además, las incisiones eran enormes", cuenta Tapia.

LOS AÑOS 80:
El gran boom de la plástica. "Los años 80 fueron aquellos en los que se comenzó a pedir mucha rinoplastia (el caso más conocido es Michael Jackson), y todas las narices quedaban iguales: muy pequeñas, hacia arriba, totalmente artificiales. Lo que ocurría es que no había infraestructura para la reconstrucción con cartílagos como ahora. Es decir, solo se quitaba, no se añadía. Por eso, además de grotescas, esas narices quedaban como resecas, sin soporte".

En los 70 llegó el aumento de pecho y el 'lifting', en los 80 el 'boom' del bisturí, en los 90 la liposucción, en el 2000 los procedimientos mini y hoy obsesiona la armonía y el equilibrio.

LOS AÑOS 90:
La liposucción escala puestos. La moda y la publicidad empezaron a apostar por cuerpos menos voluptuosos, más andróginos y con menos cadera. "Pero España es un país de curvas y la grasa tiende a acumularse a modo de pistoleras", explica el cirujano. La FDA aprobó la técnica, y Antonio Tapia fue su introductor en España; a partir de ahí, la aspiración de grasa corporal para remodelar los contornos se convirtió en un procedimiento seguro y eficaz. "Hasta entonces, la intervención para quitar la grasa que se hacía era tremendamente agresiva, esta no se aspiraba, se hacía un corte con bisturí y se sacaba, sin más". Con la aspiración controlada y las mínimas incisiones se consiguió llegar a tantas españolas que por constitución, no conseguían bajar de talla aunque hicieran dieta y se pasaran media vida en el gimnasio. Asimismo, se decantaba por dejar menos cicatrices. "A finales del siglo pasado, las cicatrices empezaron a disminuir, volviéndose más discretas. Por ejemplo en mamas, a menudo se hacían enormes y con forma de T o L hasta el momento, y de esto se pasó a una línea recta en muchos casos (sobre todo en los de aumento). En esa época llegó también el relleno de gel cohesivo para las mamás, el cual seguimos utilizando hoy por ser el más seguro", añade Tapia. También se empezaron a realizar técnicas sin bisturí. "Los peelings, el láser y otros métodos de medicina estética irrumpieron entonces, pero eran todavía agresivos: quemaban la piel".

AÑO 2000:
Lipofilling y miniprocedimientos: un culo redondeado, respingón y voluptuoso. A pesar de no ser un procedimiento muy pedido en España (al contrario que en Lationoamérica), sí se puso relativamente de moda. Sobre todo, porque el comienzo del nuevo milenio es el momento del lipofilling o injerto con grasa extraída de zonas donde sobra, para ser colocada en otras donde falta. "El aumento de glúteos se puede hacer también con prótesis, pero no queda bien, es más habitual y el resultado más natural con grasa propia".
Además, llegaron las técnicas mínimas, tal y como explica Tapia. "Algunos médicos menos experimentados pusieron de moda estos procedimientos por miedo a no saber realizar una técnica completa en la misma intervención. Mucha gente pensó que era una opción mejor. Sin embargo, es preferible hacer un procedimiento, a través de un profesional experimentado, una sola vez, sobre todo a partir de determinada edad: menos cicatrices e intervenciones. Por el contrario, el lifting realizado por partes sí tiene sentido en muchos casos, porque permite hacerlo a la carta", añade el experto.









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