Ácido hialurónico reticulado, qué es
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El ácido hialurónico es un polisacárido de la familia de los glicosaminoglicanos que está presente de forma natural en el organismo.
Por su parte, el ácido hialurónico reticulado está formado por una serie de moléculas que se unen entre sí creando una estructura en forma de malla que le aporta mayor densidad, estabilidad y durabilidad, a diferencia del no reticulado donde las moléculas no están unidas entre sí.
Así nos encontramos con dos tipos de ácido hialurónico
» Ácido Hialurónico no reticulado o baja densidad.
Las moléculas del ácido hialurónico no reticulado no están unidas entre sí, por lo que circulan libres y actúan a nivel superficial aportando a la piel una mayor hidratación, elasticidad y capacidad de regeneración del fibroblasto. Debido a esta característica molecular, se puede incorporar a cremas y productos estéticos destinados a la mesoterapia facial, normalmente en combinación con vitaminas y aminoácidos, como Cytocare, muy recomendado en aquellos pacientes que necesiten mejorar la calidad de su piel o prepararla antes de cualquier tratamiento posterior.
» Ácido Hialurónico reticulado o de alta densidad.
Cuando mayor sea la reticulación, mayor será la densidad y el volumen que podrá aportar en su aplicación, permitiendo adaptarse a las múltiples necesidades de las distintas zonas a tratar. El ácido hialurónico reticulado permite trabajar a nivel más profundo y con resultados más duraderos.
La estabilidad y duración de los ácidos hialurónicos no sólo está determinada por ser reticulado o no, sino también es importante cómo esté construida la matriz de unión de las moléculas y la longitud de las cadenas.
Cytosial, de Sebbin, dada su Velvet Technology, permite una estructura más homogénea gracias a la linealización del ácido hialurónico, optimizando así sus beneficios y resultados durante más tiempo. Además, su amplia gama ofrece una solución a cada necesidad.
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