El doctor Ángel Pizarro es dermatólogo y dirige la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma en la Clínica Dermatológica Internacional desde diciembre de 2012. Anteriormente ha dirigido consultas similares en el Hospital Universitario La Paz y en el Instituto Madrileño de Oncología.

Es experto en vigilancia de pacientes con lunares atípicos con dermatoscopia digital y fue pionero en la implantación de esta técnica en Madrid en el año 2000, por entonces en el Instituto Madrileño de Oncología. La mayor parte de su actividad clínica e investigadora, de la que se han derivado más de 100 publicaciones y varios premios, se han desarrollado en torno al cáncer de piel, con énfasis en el melanoma.

Mi impresión es que la población está cada vez más concienciada de los riesgos de abusar del sol, y entre mis pacientes con muchos lunares esto es muy evidente, aunque el hecho de tener muchos lunares facilita que se preocupen por ello, acudan al médico y se informen al respecto.

Beauty Market: ¿En qué consiste la campaña de este año contra el cáncer de piel?
Ángel Pizarro: Cada 13 de junio se conmemora el Día Europeo de la Prevención Contra el Cáncer de Piel. Durante esta jornada se pretende sensibilizar a la población de la importancia de prevenir esta enfermedad con buenos hábitos y con la detección precoz. Se hace hincapié en concienciar sobre este problema, en especial a los que practican deportes al aire libre y a los más jóvenes.
En el 90% de las ocasiones, esta dolencia se origina por las largas exposiciones a los rayos ultravioletas del sol y solo el 10% se debe a condicionantes genéticos. Algunos consejos para la prevenir del cáncer de piel:
» Evitar el sol entre las 12 y las 4 de la tarde.
» No permanecer bajo el sol durante largos periodos de tiempo.
» Usar gafas de sol, sombrillas, sombreros, gorras y camisetas para evitar la exposición directa.
» Es importante usar cremas con un nivel de protección alto.
» Aplicar abundantemente 30 minutos antes de exponerse al sol sobre la piel seca, después de cada baño y reponer cada dos horas.
» Beber agua con frecuencia para que la piel se encuentre bien hidratada. Moderar las sesiones de solarium y valorar otras alternativas como las cremas hidratantes autobroceadoras.
» Revisar la piel en busca de manchas sospechosas y acudir al dermatólogo.

B.M: ¿Qué acciones se realizan durante el día del cáncer de piel para tener presente esta enfermedad y prevenirla?
Á.P.: No tengo información específica al respecto. Entiendo que se hacen intervenciones en todo tipo de prensa y redes sociales, dedicadas a informar y concienciar al respecto. En parte se solapa con la campaña Euromelanoma 2017, que en España coordinan la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y la Fundación Piel Sana, y que en su vertiente asistencial se ha celebrado en la semana del 5-9 de junio.

Hay que trabajar mucho en la información dirigida hacia los adolescentes, y hay que llegar a ellos con mensajes atractivos, y lo ideal sería además contar para ello con personas de cierta relevancia pública y que conecten bien con los adolescentes.

B.M: ¿De qué manera debe utilizarse correctamente el protector solar?
Á.P.: » Elegir un producto adecuado a nuestro tipo de piel y a la zona de piel a proteger (no es lo mismo la piel de un niño que la de un adulto, la piel de la cara y la del resto del cuerpo, o un cutis graso versus uno seco). El dermatólogo y el farmacéutico pueden asesorar al respecto.
» Emplearlo de forma homogénea en las zonas a proteger expuestas al sol, y repetir la aplicación al menos cada dos horas.
» Ser generoso con la cantidad aplicada. Lo habitual es emplear una cantidad inferior a la necesaria para alcanzar la protección que marca el envase. Como consecuencia, la protección real en nuestra piel suele ser inferior a la que marca el envase.

B.M: La industria farmacéutica se centra cada vez más en fotoprotectores de textura ligera. Además, hay confusión entre los filtros orgánicos e inorgánicos, ¿cuáles protegen más?
Á.P.: Los productos con textura más ligera son indudablemente más cómodos de aplicar y más agradables. El mayor problema es que al ser muy fácil extenderlos estemos aplicando una cantidad demasiado pequeña, con lo que la protección real en nuestra piel sea escasa. Si el paciente nota que la protección no ha sido adecuada (por ejemplo, ligera rojez en la piel tras exponerse al sol) de entrada no debe pensar que el producto es inadecuado, sino que la cantidad empleada fue insuficiente. Al día siguiente aplicar más cantidad y/o repetir la aplicación con más frecuencia.
Tanto los filtros orgánicos como inorgánicos son buenos protectores solares, aunque la capacidad de reflejar la luz solar es mayor en los inorgánicos, y también es mayor la duración de su efecto. Además, son menos irritantes en pieles muy sensibles, y son los preferidos para niños pequeños. A cambio, los filtros inorgánicos suelen ser más densos y menos cómodos al aplicarlos. La decisión de elegir unos u otros debe tener en cuenta la edad de la persona, la sensibilidad de su piel y el tiempo previsible de exposición solar. En condiciones de exposición solar intensa y prolongada (por ejemplo, la cara en alta montaña) son preferibles los filtros inorgánicos.

El dermatólogo suele mirar el lunar con un dermatoscopio de mano para valorar con mejor criterio si es sospechoso y debe extirparse. En pacientes con muchos lunares o lunares atípicos lo ideal es hacer el seguimiento del paciente con un mapeo de sus lunares con dermatoscopia digital.

B.M: ¿De qué manera crece el cáncer de piel en nuestro país? ¿Algún dato estadístico?
Á.P.: En España, está aumentando la incidencia tanto de melanoma como de cáncer de piel no melanoma, al igual que en la mayoría de los países de nuestro entorno. La incidencia anual de estos tumores se sitúa en torno a 200 casos nuevos por 100.000 personas-año para el carcinoma basocelular (el más frecuente pero el menos agresivo), 40 casos nuevos por 100.000 personas-año para el carcinoma espinocelular, y 10 casos nuevos por 100.000 personas-año para el melanoma, el menos frecuente pero el más peligroso y letal. Estos datos epidemiológicos deben verse con cierta cautela porque en España no hay buenos registros poblacionales sistemáticos de cáncer cutáneo o cubren un área geográfica muy limitada, y porque bastantes casos no se declaran. Así, es posible que la incidencia real sea mayor que la que reflejan estas cifras.
Lo más relevante en cuanto al melanoma no es su incidencia, que de momento sigue siendo baja, y es bastante más baja que la de los países del centro y norte de Europa, que la de EE UU o la de Australia. Lo más relevante es el ritmo al que está aumentando esta incidencia, que en muchos estudios se ha triplicado en los últimos 20 años. Aunque está lejos de ser el cáncer más frecuente, el melanoma sí es el cáncer cuya incidencia está aumentando más rápidamente, tanto en España como en muchos otros países de nuestro entorno.

B.M: ¿Cómo se puede prevenir el cáncer de piel?
Á.P.: Lo más importante: evitar la quemadura solar con énfasis en la infancia, adolescencia y juventud. Las formas más frecuentes de melanoma, que es el cáncer de piel más agresivo, se relacionan sobre todo con quemaduras en infancia y juventud, aunque el melanoma se desarrolle en la edad adulta.
Evitar la exposición solar excesiva y habitual por causas profesionales o recreativas contribuye también a reducir lesiones precancerosas y cancerosas de la piel, como queratosis actínicas y epiteliomas. También conviene evitar o no usar de forma precoz y/o repetida el bronceado artificial con lámparas de rayos ultravioleta A (UVA), porque está demostrado que sus usuarios aumentan el riesgo de cáncer de piel a largo plazo. Obviamente un uso esporádico genera mucho menor riesgo que un uso reiterado, y el tipo de piel de cada persona condiciona mucho que el riesgo sea mayor o menor. Las pieles muy claras o con muchos lunares tienen mayor riesgo.

Cada 13 de junio se conmemora el Día Europeo de la Prevención Contra el Cáncer de Piel. Durante esta jornada se pretende sensibilizar a la población de la importancia de prevenir esta enfermedad con buenos hábitos y con la detección precoz.

B.M: ¿Cómo se detecta un melanoma?
Á.P.: Para el público en general lo más importante es conocer la regla ABCDE y consultar con el dermatólogo si aprecian algún lunar que de forma clara y llamativa muestra:
Asimetría. Borde irregular. Coloración irregular o muy oscura. Diámetro mayor de 6 mm. Evolución, es decir, cambios en su aspecto o tamaño a lo largo del tiempo. No hay que asustarse innecesariamente. Muchos lunares atípicos benignos muestran algún rasgo ABCDE. Pero, por precaución, ante lunares así mejor consultar con un dermatólogo.
El dermatólogo suele mirar el lunar con un dermatoscopio de mano para valorar con mejor criterio si es sospechoso y debe extirparse. En pacientes con muchos lunares o lunares atípicos lo ideal es hacer el seguimiento del paciente con un mapeo de sus lunares con dermatoscopia digital. Las imágenes quedan archivadas y se van comparando, generalmente una vez al año. Facilita la detección mucho más precoz y precisa de lunares con cambios problemáticos que podrían ser melanomas incipientes, y evita extirpaciones innecesarias de muchos lunares atípicos pero estables y benignos.

B.M: ¿Qué tratamientos se realizan una vez diagnosticado el cáncer de piel?
Á.P.: En la mayoría de los casos el tratamiento es quirúrgico, tanto en el melanoma como en el cáncer de piel distinto al melanoma. En casos bien seleccionados de cáncer de piel distinto al melanoma hay opciones de tratamientos no quirúrgicos con elevada eficacia y excelente resultado cosmético.
Si el tumor se ha extendido hay opciones de tratamiento con cirugía, quimioterapia, inmunoterapia o radioterapia, depende de la ubicación de las metástasis, del tipo de tumor y de las características del paciente. En melanoma ha habido importantes avances en este sentido en los últimos años, pero las posibilidades de curación a largo plazo de un melanoma con metástasis siguen siendo inferiores al 25%. Por ello es muy importante su diagnóstico precoz, que se asocia a tasas muy altas de supervivencia si llegamos antes de que el riesgo de formar metástasis sea elevado.

Lo más relevante en cuanto al melanoma no es su incidencia, que de momento sigue siendo baja, y es bastante más baja que la de los países del centro y norte de Europa, que la de EE UU o la de Australia. Lo más relevante es el ritmo al que está aumentando esta incidencia, que en muchos estudios se ha triplicado en los últimos 20 años.

B.M: ¿Con qué principales problemas y afecciones acuden a la clínica sus clientes? ¿Qué demandan específicamente?
Á.P.: En mi caso concreto, atiendo casi exclusivamente a pacientes con muchos lunares o lunares atípicos y riesgo elevado de desarrollar melanoma, y les vigilo mediante un mapeo muy exhaustivo de sus lunares con imágenes panorámicas y de dermatoscopia digital. El objetivo es detectar con precisión y precocidad cualquier lunar nuevo con atipia elevada o cualquier lunar inestable que gane atipia, pues esas lesiones pueden ser precursoras de melanoma o melanomas incipientes. Evitamos también extirpaciones innecesarias, porque la mayoría de lunares atípicos ni son de aparición reciente ni cambian ganando atipia. La vigilancia con dermatoscopia digital nos ofrece mucha mayor seguridad en este punto. Ocasionalmente las revisiones con dermatoscopia digital facilitan la detección precoz de otras formas de cáncer de piel, pero lo más importante en relación con el diagnóstico precoz es el melanoma por su mayor agresividad.

B.M: ¿Ha visto una evolución a positivo en estos años en cuánto al cuidado de la piel?
Á.P.: Mi impresión es que la población está cada vez más concienciada de los riesgos de abusar del sol, y entre mis pacientes con muchos lunares esto es muy evidente, aunque el hecho de tener muchos lunares facilita que se preocupen por ello, acudan al médico y se informen al respecto. Me llama mucho la atención la concienciación actual de los padres respecto a la necesidad de proteger bien del sol a sus hijos pequeños. Esto es muy importante porque el riesgo de melanoma en la edad adulta depende bastante de las quemaduras solares en la infancia. Afortunadamente hoy en día hay protectores solares de gran calidad bien adaptados a la piel infantil.
Hay que trabajar mucho en la información dirigida hacia los adolescentes, y hay que llegar a ellos con mensajes atractivos, y lo ideal sería además contar para ello con personas de cierta relevancia pública y que conecten bien con los adolescentes. En EE UU, por ejemplo, se atribuye el llamativo aumento de melanoma en mujeres entre 25 y 35 años al uso de lámparas de bronceado artificial en la adolescencia y juventud. La concienciación de los adolescentes respecto a la importancia de evitar el exceso de sol o de luz ultravioleta en esa fase de su vida para prevenir el melanoma en la edad adulta es un área de mejora, tanto en España como en los países de nuestro entorno.









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