La medicina estética vive un cambio de paradigma: ya no se trata de transformar el rostro, sino de mejorar la calidad de la piel de forma progresiva, natural y sostenible. Como indicaron los expertos del sector en IMCAS, el congreso líder especializado en dermatología y medicina estética orientado al antienvejecimiento celebrado en Paris, este año el foco estará puesto en cómo funciona la piel. “La tendencia estética de mayor fuerza este año es una piel que transmite salud, equilibrio y prevención”, explican la Dra. Esther Ristori y el Dr. Antonio J. Fustes, médicos estéticos de Clínicas Dorsia, asistentes de dicho encuentro médico.

El nuevo paradigma beauty: una piel equilibrada, no solo que se ve bien

La piel del futuro ya no se mide solo por su aspecto, sino por su comportamiento. Según los expertos, una piel de calidad será aquella que mantenga una buena densidad y elasticidad, con una estructura firme que sostenga el rostro de forma natural; una vascularización equilibrada que aporte oxígeno sin provocar rojeces; una inflamación basal baja, clave para frenar el inflammaging (proceso de inflamación crónica y de bajo grado que ocurre con la edad y acelera el envejecimiento); y una barrera cutánea fuerte, capaz de proteger, hidratar y mantener la estabilidad frente a las agresiones externas. Todo ello se traduce en una textura fina, una luminosidad uniforme y un aspecto saludable que no necesita artificios.

Este cambio de mentalidad también se refleja en la demanda de los pacientes. Cada vez buscan menos “borrar” signos concretos y más mejorar la piel en su conjunto, con resultados progresivos, naturales y sostenibles en el tiempo.

Tratamientos que construyen piel: prevención, regeneración y combinación

Para trabajar la calidad de la piel, los expertos coinciden en que no existe una única técnica milagro, sino protocolos personalizados que actúan en distintas capas cutáneas. La bioestimulación del colágeno se consolida como uno de los pilares para reforzar el soporte de la piel desde el interior, mientras que tecnologías como el IPL y el láser vascular ayudan a mejorar rojeces, manchas y rosácea. El láser fraccionado y la radiofrecuencia fraccionada aportan textura, densidad y firmeza, y los peelings médicos siguen siendo aliados clave para uniformar el tono y revitalizar la piel.

La tendencia clara es combinar tratamientos para potenciar resultados: bioestimulación junto a tecnologías de energía para mejorar densidad y luminosidad; IPL y láser vascular para estabilizar pieles sensibles; radiofrecuencia microneedling con polinucleótidos para una reparación profunda; o láser fraccionado combinado con retinoides para tratar poros, líneas finas y daño solar. En todos los casos, el cuidado de la barrera cutánea se convierte en la base imprescindible para lograr resultados duraderos.

Un paciente más consciente, preventivo y exigente

El perfil del paciente beauty también evoluciona. Existe un miedo creciente al sobretratamiento y una clara preferencia por resultados imperceptibles y respetuosos con la expresión facial. La seguridad, la formación médica y la calidad de los productos son ahora prioridades absolutas. Además, surgen nuevas preocupaciones como los cambios faciales asociados a la pérdida de peso, el impacto de la menopausia en la piel o la necesidad de abordar el envejecimiento de forma global, más allá de las arrugas.

“Estamos ante una generación claramente preventiva: empieza antes, integra el skincare como parte del tratamiento y apuesta por planes a medio y largo plazo. El objetivo hoy es mantener, no transformar; empezar antes permite intervenir menos después”, señala el Dr. Antonio J. Fustes.

En este contexto, las redes sociales juegan un papel ambivalente: inspiran, pero también generan desinformación. Para los expertos, la educación del paciente y el asesoramiento médico personalizado serán claves en la medicina estética del futuro. “El consejo presencial de un profesional bien formado es fundamental para evitar tratamientos de moda cuya seguridad o eficacia no siempre están garantizadas”, concluyen.

Un aspecto importante en los tratamientos es el que se refiere a la reposición de volúmenes, lo cuales cuando deben ser restaurados el ácido hialurónico, continúa siendo la herramienta más importante utilizándolo en las cantidades correctas para dar un aspecto natural y respetuoso con la fisonomía del paciente.









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