"La genética es una condición importante a la hora de envejecer pero, a pesar de las declaraciones de Melania Trump negando cualquier técnica de medicina o cirugía en su rostro, es evidente que se ha sometido a varios tratamientos en los últimos años", asegura el doctor Fabio Vieira.

Si algo asombra de Melania Trump es su belleza y juventud. La primera dama de los Estados Unidos tiene 46 años y aparenta menos edad de la que tiene. Actualmente, la primera dama de los Estados Unidos tiene un rostro más joven, fresco y sofisticado que años atrás. El experto no pone en duda el buen trabajo de las maquilladoras, estilistas y todo el personal de su séquito, pero también insiste en analizar en profundidad que hay detrás de su espectacular apariencia física. Melania asegura que cuida su alimentación, piel y cuerpo mediante una vida sana y equilibrada. Aun así, el experto no está de acuerdo en las aseveraciones de Trump, quien ha declarado que jamás se ha infiltrado bótox, ni ningún tipo de tratamiento de medicina estética y mucho menos cirugías.

El doctor Vieira analiza con detalle los posibles tratamientos que se ha realizado Melania, entre los cuales destacan las inyecciones de ácido hialurónico, el botox y los skinboosters. La primera dama presenta una piel más nutrida y engrosada en la actualidad. Su piel luce más brillante y con mayor vitalidad, sin signos de flacidez ni pequeñas arrugas. "Lamentamos contrariarla pero la genética no logra estos cambios con el tiempo. Más bien al contrario. Con los años la piel tiende a envejecer, hacerse más fina, delgada y flácida, generando pequeñas arrugas y descolgamiento en mayor o menor medida, según la genética de la persona", reconoce. "En el caso de Melania, está claro -continúa- que se ha sometido a tratamientos de vitaminas, ácido hialurónico y/o skinboosters, muy de moda entre las actrices de Hollywood.

Vieira recalca que si se analiza el tercio superior de la cara de Trump, se observa que apenas tiene arrugas. Aunque mantiene la expresión facial, esta no corresponde con la frente, entrecejo y patas de gallo de alguien que tenga 46 años y que nunca se haya sometido a ningún tratamiento de medicina estética. "Si tenemos en cuenta que el tercio superior de la cara se trata con toxina botulínica, podemos afirmar, casi al 100%, que en algún momento la primera dama se ha sometido a alguna sesión", subraya.

Melania Trump presenta una piel mucho más nutrida y engrosada que hace unos años. Su piel luce más brillante y con mayor vitalidad, sin signos de flacidez ni pequeñas arrugas.

La evolución de los labios de Trump también llama la atención. En fotos anteriores, ya mostraba unos labios bien definidos y con un volumen importante. Sin embargo, con el paso de los años el volumen de los labios mengua. "Para conservar este volumen, es necesario hacer refreshings de ácido hialurónico y así mantener el volumen y la hidratación adecuada, no es suficiente con cacao. A diferencia de lo que mucha gente cree, cualquier tratamiento realizado para aumentar el labio o simplemente perfilar el labio no tiene porque proporcionarnos un resultado escandaloso. Como podemos observar en Melania el resultado es natural".

Otro de los puntos primordiales que se modifican con el paso de los años son los pómulos. Estos son los pilares fundamentales del rostro. Los pómulos pierden fuerza y volumen, dando pie a una cara más vacía y lánguida donde se acentúan los surcos nasogenianos. "En Melania observamos todo lo contrario: una cara más fresca y radiante con un volumen de pómulos adecuado y sin apenas evidencia de surcos ni arrugas".

El Dr. Fabio Vieira no está de acuerdo con las aseveraciones donde Melania declara que jamás se ha infiltrado bótox, ni ningún tipo de tratamiento de medicina estética y mucho menos cirugías.

La cirugía, aunque en menor proporción, también ha sido una gran aliada para la belleza de Melania. Para Vieira, se pueden observar varios signos evidentes de ello. Actualmente, Melania luce un escote más voluminoso y firme que años atrás. "Lamentablemente, esto no se debe a la genética, aunque ésta acompañe a la mujer. Con el paso de los años, el pecho cada vez tiene menos volumen y turgencia".

Otro signo evidente de cirugía es la nariz de Trump. Si se comparan imágenes antiguas con otras más actuales, se percibe como el perfil nasal de la primera dama se ha estilizado hasta obtener una nariz en completa armonía con su rostro. "Lo reconozca o no, está claro que Melania es muy partidaria de mantenerse bella y joven a lo largo del tiempo. Lo cierto es que lo ha cumplido y con buena nota. Un sobresaliente para su médico estético y su cirujano que han logrado estos resultados tan naturales".









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