El interés por los tratamientos de medicina estética continúa en aumento y, con él, también crece la difusión de información imprecisa o carente del contexto necesario sobre los propios tratamientos, sus principios activos y su perfil de seguridad.
En los últimos años, el Ácido Poli-L-Láctico se ha convertido en un nombre frecuente tanto en consultas como en otros foros por sus resultados y su amplio respaldo científico. Para comprender su valor clínico y separar hechos de especulaciones, es necesario revisar qué es este tratamiento, cómo funciona y qué ha demostrado la evidencia científica.
Es el primer bioestimulador regenerativo formulado con PLLA-SCA™, un polímero biocompatible con más de dos décadas de uso clínico. Desde su aprobación inicial en 19996-11, su trayectoria científica y regulatoria lo sitúa como un tratamiento consolidado dentro de la bioestimulación mínimamente invasiva.
Este tratamiento desencadena una respuesta biológica del propio organismo que estimula la actividad de los fibroblastos, responsables del depósito progresivo de colágeno. De este modo, actúa sobre una de las causas fisiológicas del envejecimiento cutáneo: la pérdida gradual de colágeno, que comienza alrededor de los 20 años con un descenso estimado del 1% anual12. Como resultado del tratamiento, se observa un aumento del grosor dérmico y de la densidad tisular, con una piel visiblemente más firme y de aspecto saludable13.
Cómo funciona el PLLA-SCA: resultados respaldados por evidencia
Los datos clínicos disponibles muestran que el efecto del ácido poli-L-láctico no es inmediato, sino progresivo y sostenido en el tiempo. Las primeras señales de respuesta pueden aparecer a los pocos días del tratamiento14, y es a partir de las dos semanas cuando se activa de forma clara el proceso de estimulación del colágeno, que es la base de sus resultados14.
La evolución clínica se ha documentado en distintos momentos, desde el primer mes hasta los 24 meses, incluso con beneficios que pueden mantenerse hasta 25 meses en algunos pacientes15-17.Los estudios histológicos confirman que a los tres meses se observa un aumento del 66,5% del colágeno tipo I10, y en los meses 3 y 6 se observa un aumento del 34% en la calidad de la elastina13. Además, a los 9 meses hay un incremento del 26,1% en el grosor dérmico13. La evolución clínica se ha documentado en distintos momentos, desde el primer mes hasta los 24 meses, incluso con beneficios que pueden mantenerse hasta 25 meses en algunos pacientes15-17.
Este proceso se traduce en una mejora tangible de la calidad de la piel. Las evaluaciones clínicas y las mediciones instrumentales muestran aumentos en la firmeza, la elasticidad, el grosor y la luminosidad5,10,13-16.
La experiencia de los pacientes va en la misma línea. En los estudios publicados, cerca del 89% se declara satisfecho con el aspecto global tras 24 meses. Nueve de cada diez personas afirman que lo recomendarían y aproximadamente el 85% repetiría el procedimiento tras 24 meses5. En conjunto, estos datos reflejan un alto grado de aceptación, así como una coherencia entre los resultados clínicos y la percepción del paciente.
El PLLA-SCA presenta un perfil de seguridad amplio y bien establecido, avalado por más de 20 años de uso clínico, más de 50 publicaciones científicas y datos procedentes de más de 10.000 pacientes. Su presencia en más de 40 países refuerza su posición como un tratamiento adecuado dentro del ámbito médico-estético cuando se utiliza conforme a las indicaciones2-5.
El seguimiento a largo plazo muestra que las mejoras en arrugas y calidad de la piel pueden mantenerse durante aproximadamente 25 meses, lo que aporta estabilidad y previsibilidad a los resultados5,14-16. Para que este perfil se mantenga, la práctica clínica subraya la importancia de seguir las recomendaciones de las Instrucciones de Uso (IFU) locales en aspectos como la reconstitución, la técnica de inyección, el confort del paciente y la planificación de las sesiones, habitualmente distribuidas en varias visitas separadas por al menos tres semanas.
Detrás de cada tratamiento hay técnica, pero también la certeza que aporta una evidencia clínica sólida y resultados contrastados. En este sentido, el PLLA-SCA dispone de un historial clínico robusto, con una incidencia muy baja de efectos adversos, habitualmente leves y transitorios, lo que refuerza la confianza en su uso y el perfil de seguridad del tratamiento.
Referencias.
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5. Fabi S, et al. Effectiveness and safety of correction of cheek wrinkles using a biostimulatory poly-L-lactic acid injectable implant - Clinical study date up to 24 months. Poster presented at the International Master Course on Aging Science (IMCAS) World Congress, 26 January to 28 January 2023, Paris, France.
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